CUANDO YA NO PUEDES MÁS
El Señor Jehová es mi fortaleza y mi cántico; Él también ha llegado a ser mi salvación. Por tanto, con gozo sacaréis aguas de las fuentes de la salvación. Isaías 12:2,3 Ahora, cuando ya no puedas estar activo y las enfermedades pesen sobre ti, todo lo que Dios requiere de ti es que confíes en Él. Encomienda el cuidado de tu alma a Él, como a un Creador fiel. Sus misericordias son seguras, Su pacto es eterno. Dichoso el hombre cuya esperanza está en el Señor su Dios, que guarda la verdad para siempre. Que tu mente se aferre a las promesas y se sostenga en ellas. Si no puedes recordar fácilmente la rica seguridad contenida en las preciosas promesas, escúchalas de labios de otra persona. ¡Qué plenitud, qué amor y qué certeza se encuentran en estas palabras pronunciadas por los labios del mismo Dios, proclamando Su amor, Su compasión y Su interés por los hijos que están bajo Su cuidado! « El Señor, el Señor Dios, misericordioso y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia y verda...