BONHOMÍA- Qué es?
Lo primero que hice fue buscar el significado de
la palabra. Al abrir el diccionario, descubrí que la bonhomía es un
galicismo que proviene del francés bonhommie, formado por tres elementos
claros:
- Bon: Del latín bonus, que
define lo bueno, la excelencia moral y la rectitud.
- Homme: Del latín homo, el ser
humano.
- El
sufijo -ie / -ía: Que le otorga la cualidad de un estado o forma de ser permanente.
En su sentido estricto, la bonhomía es la «cualidad
de ser un buen hombre». Define a una persona de carácter afable, sencillo,
honrado, manso y verdaderamente bienintencionado; alguien en quien no hay
doblez, arrogancia ni malicia.
Entonces me detuve a estudiar con la Biblia y mi
libreta en mano. Me pregunté si la Palabra de Dios hablaba de este tipo de
carácter y cómo se manifestaba en la vida de un creyente. Decidí dejar que la
Biblia hablara... ¡y ahí apareció el libro de los Hechos!
Al recorrer sus páginas, la figura de Bernabé saltó del texto. Su apodo original, «hijo de la consolación», ya anticipaba la naturaleza de su espíritu. Bernabé encarna la bonhomía de forma transparente:
✔En su desprendimiento genuino al vender sus bienes para la comunidad sin buscar aplausos (Hechos 4:36-37).
✔En su honradez y falta de malicia al acoger a Pablo cuando todos le temían (Hechos 9:26-27).
✔En su trato manso e indulgente al restaurar al joven Juan Marcos cuando otros lo dieron por perdido.
Al profundizar en Hechos 11:21-29, en el contexto de la iglesia de Antioquía lugar donde por primera vez los discípulos fueron llamados «cristianos», desglosé en mi libreta 5 características distintivas del cristiano al analizar la vida de Bernabé:
⚓Fe viva y conversión (v. 21): El fundamento de la vida espiritual. Una fe auténtica que transforma las intenciones del corazón y hace que la persona se vuelva al Señor.
⚓Perseverancia y fidelidad de corazón (v. 23): La constancia en la vida cristiana. No se trata de un entusiasmo pasajero, sino del propósito firme de permanecer fieles a Dios a lo largo del tiempo.
⚓Plenitud del Espíritu Santo y bondad (v. 24): El texto sagrado declara explícitamente sobre Bernabé: «Porque era hombre bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe». Esta bondad y afabilidad (su bonhomía) no eran debilidad de carácter, sino el fruto maduro del Espíritu Santo en su vida.
⚓Comunión y permanencia en la iglesia (v. 26): La vivencia comunitaria. El cristiano no camina aislado; se congrega, aprende, enseña y se disciplina junto a la iglesia (como lo hicieron Pablo y Bernabé durante todo un año).
⚓Acción solidaria y socorro práctico (v. 29): La fe demostrada en hechos. El pasaje señala que los discípulos «cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar auxilio a los hermanos». La integridad del creyente se manifiesta en la ayuda material y la empatía sincera hacia el necesitado.
Fue precisamente esa integridad de Bernabé, su falta de
egoísmo, su gozo transparente ante el bien ajeno y su honradez intachable lo
que dió verdadera credibilidad al mensaje del Evangelio en Antioquía.
Al cerrar la Biblia, comprendí por qué ese papel
antiguo reapareció durante la limpieza. La bonhomía, cuando es santificada por
el Espíritu Santo, se convierte en la manifestación visible de un carácter
cristiano genuino: un corazón honrado, manso, sencillo y lleno de la bondad de
Dios.
Con esa última idea resonando en la mente, cerré la libreta y hablé con Dios desde el fondo del corazón:
🙏Señor, limpia nuestro corazón de
toda doblez, orgullo y malicia. Que tu Espíritu Santo forje en nosotros una
bonhomía sincera, un carácter manso, afable y transparente que refleje tu
bondad y dé testimonio vivo de tu Evangelio en nuestro día a día. Amén.
Una
página más que queda escrita en este rincón. Un trazo antiguo rescatado del
olvido para recordar que las verdades eternas nunca caducan, solo aguardan su
momento.

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